Si yo hubiese nacido viento en vez de este simple invento no
habría que esperar por mí, andaría por todos lados y en todos lados al mismo
tiempo.
¿No es así como debería funcionar el viento?
Los barcos me aclamarían al sentirme llegar, podrían
hablarme y conmigo decidir hacia donde dirigirse, en lugar de maniobrar las
velas y ajustarlas a mi voluntad. Sería regalo de cumpleaños para todos, en una bolsita vendría y me pondrían al lado
de la torta para que a la hora de soplar las velas, yo pudiera pedir los deseos
por ellos. ¡Oh que felicidad! Si viento fuese sabría lo que es la libertad y se
lo contaría a todos, no dejaría a nadie sin que lo viviese a través de mí.
Pero nací molino, y de viento tengo solo el apellido. De
viento el apellido y el alma, porque nada soy sin aquel movimiento que
atraviesa mis aspas como las caricias de las nubes al cielo…
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