Todo comienza los viernes


Mi nombre es Franco, nací el 21 de noviembre de 1947, viernes, y voy a morir un lunes. ¿Cómo lo se? Porque me lo dijo la voz, esa que todos oímos, pero no todos admitimos escuchar.

El viernes, quinto día de la semana, es un día muy particular tanto para quienes están en edad de ir al colegio, como para quienes, incluso con canas, cumplen horarios laborales.

A modo de ejemplificar, el martes o el miércoles no son de gran relevancia para nadie, o al menos no lo son para la mayoría. Por supuesto que para cada uno, cada día tendrá un significado particular pero en una convención general, días como el viernes son al menos de relevancia para la mayoría de la población mundial.

Pero, esto, ¿por qué es así?

El nombre de "viernes" proviene del latín “Veneris dies”, o 'día de Venus', la diosa de la belleza y el amor. Quizás con este concepto se comienza a ver la asociación o la referencia a lo que viene luego de ese umbral llamado viernes, el fin de semana. Es por esta razón que el viernes es visto como una causa de celebración o alivio, y en países donde el inglés es la lengua materna, se ha generado la expresión T.G.I.F. (Thank God It's Friday). Incluso a nivel mundial, dada esta celebración llamada viernes, muchas empresas implementaron el llamado Casual Friday o Dress-Down Friday, el cual permite a los empleados a concurrir a trabajar con una vestimenta más informal, más cómoda.

Sin embargo en algunos países el viernes es el último día del fin de semana. En otros, es el único día de fin de semana que tienen. E incluso hay países donde el viernes es el primer día de la semana. Afortunadamente todos estos son los menos, y es poca la población mundial que desconoce la magia del viernes.

En algunas culturas el viernes es considerado de mala suerte; quizás donde más se note es en la cultura del mar, donde se considera de muy mala fortuna comenzar un nuevo viaje un viernes. Contrariamente a este pensamiento, en otras culturas, el viernes es considerado de excelente fortuna para la siembra y cosecha de las semillas. En este ultimo caso la fundamentación proviene de una tonalidad religiosa, ya que como la resurrección siguió la crucifixión, lo mismo se espera de la semilla, que venga a la vida luego de ser enterrada.  

Podría seguir agregando palabras de lo que para la historia y para el mundo significa el viernes, pero para mí, el viernes es el día en que todo comienza.

Un viernes nací yo, y también cada uno de mis hermanos, mi madre y mi perro. Un viernes terminé las clases en la escuela, que dieron paso al inicio del liceo; un viernes culminé el liceo y comencé mi historia en la universidad. Viernes fue el día que aprobé mi último examen para dedicar mi vida a la medicina, y también en ese día un año más tarde realicé mi primer cirugía, de forma exitosa. 

Desde los 23 años, al menos un viernes por mes, comienzo una nueva historia escrita en libros. Viernes fue el día elegido por mi abuelo para reunir por la noche a toda la familia para cenar juntos y compartir lo que en la vida de cada uno había sucedido en el transcurso de la semana. El último viernes de cada mes era el día elegido por mi madre para preparar mi comida preferida.

Y un viernes, como no podía ser de otra manera, fue cuando me di cuenta que si todo comenzaba un viernes, entonces debería terminarse un lunes. Un lunes falleció mi madre, mi perro, mi abuelo y mi único paciente en la mesa de operaciones. Los dos exámenes que no aprobé en la universidad los rendí un lunes. Los lunes son los días que termino de leer los libros que comienzo los viernes, sin importar que sean cortos o extensos, el próximo o el siguiente, pero un lunes los termino.

Es por esto que cuando la voz me contó como en secreto que un lunes iba a terminar este viaje, no tuve ninguna duda que así sería. Me lamenté de no haberla escuchado antes en otras instancias, pero ya nada podía hacer, la oportunidad había pasado. Así que opté, en lo que quedara de mi vida, por dejarme llevar por ella y buscar lo que necesitaba para sentirme completo; decidí sin más dejar que el viento del destino me llevara al puerto, sin importar que puerto o a través de que tormentas, porque sabía que solo siguiendo esa voz podría realmente llegar a ser quien quiero ser.

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