Una flor en el desierto hace menos desierto al desierto.
Hagamos el esfuerzo de ver más allá de la ventana empañada, no esperemos que el sol nos aclare la visión, mejor tomemos la iniciativa de abrirla y traspasarla.
Un día de lluvia es la ocasión perfecta para agradecer y celebrar lo que tenemos y evaluar y planificar lo que nos resta por lograr. Un día de sol es lo mismo pero sin agua cayendo del cielo para renovar nuestra nostalgia.
Los sentimientos, más tarde o más temprano, se traducen en tolerancia; si los primeros son lo suficientemente grande, también lo será la segunda.
Sabrás quien soy solo si logras saber hacia donde voy, antes de que te sobrepase y solo puedas ver el espejismo de mi.
Desde puntos diferentes, un cuadrado azul puede ser dos triángulos rojos o una línea negra, todo depende de la perspectiva desde la que se vea. Lo mismo pasa con la vida. Hoy es hoy, mañana, quien sabe.
Me impresiona ver gente que parece ser Número, gente que con tanta naturalidad transita el Borde de su hipocresía y me deja de Cara porque en el fondo terminan siendo Cruz. Ya está en el aire, girando tu moneda.
Si solo seguimos los caminos cuando vemos donde terminan, ponemos en riesgo caminar por los que pueden llevarnos mas lejos.
Pensando se vive, sintiendo se vive pero viviendo se vive mejor.
Sentite libre si tu corazón es el que piensa y actúa, y tu cabeza solo se limita a recordarlo.
Aunque es difícil poner un pie en el suelo, y más dar un simple paso cuando el alma pesa más que el cuerpo, saber que al final del camino una luz puntual nos espera, hace nacer en mí fuerzas que no sabía que existían.
Cuando las palabras sobran, es porque el destino habló.
Nada, Pero Nada, Vale Más Que Eso Que Nos Hace Latir Nuestro Corazón, y Que Aunque Nos Toma Por Sorpresa, Nos Da Energías Para Seguir Avanzando, Creciendo, Creyendo, Viviendo. Hoy, lo único que se acerca a la posibilidad de resumirlo es Gracias, fue un placer.
La hipocresía se esconde detrás de puertas inesperadas, dentro de cajones casi invisibles pero presentes día a día, debajo de máscaras de personas para nada invisibles, incluso sobre nuestras propias narices sobrevuela, pero siempre sale a la luz, dejando atrás todas las sombras.
Ojalá el mañana aún este ahí cuando me despierte, aunque no sea el mañana que queremos, que soñamos y proyectamos, al menos un mañana de esperanza, de oportunidad y valores. Si el hoy fuera el borde del precipicio, solo me queda decirles, ha sido un gusto.
Se que el viento me trajo, yo lo ayudé y me deje llevar, pero antes había perdido el control y la conciencia, y no había visto lo lejos que había viajado. Hace poco pasé por un peaje, sus ojos detuvieron mi aventura, ahora soplo contra el viento y le imploro que me deje pasar, aunque más no sea para ver que hay del otro lado de esa barrera.
La posibilidad de comenzar algo nuevo cada día, deja por tierra la frustración de quedar a medias en tantos otros proyectos. Basta perseverar, seguir intentando, hasta encontrar eso que quizás tampoco termines, pero te haga querer seguir haciendo.
Siendo eternos peregrinos, siempre podremos sentirnos lugareños en algún pueblo, solo es necesario encontrar mas moradores que nos acompañen.
El desfasaje de los años pueden hacerte enloquecer, aunque también salvarte de una locura. Cuando no es, no es, y no es nomás.
Por cada día que avanza, la vida te sorprende dos. Las vueltas de la vida.
De nada sirve caminar, andar, sin tomarse un tiempo para al menos apreciar el paisaje, sentir los aromas y sabores, conocer y apoyar a quienes caminan a nuestro lado, fotografiar con nuestras retinas esos momentos que hacen que la vida valga la pena.
Es necesario relativizar la realidad, poner en perspectiva todo, hasta lo mas cotidiano, y medir con cuidado cada paso, pero sin miedo a seguir avanzando, aunque más no sea de a un paso por vez.
Hay todo un camino por recorrer, con la ventaja de no saber donde comienza el final, pero con la posibilidad de tomar un descanso para recobrar fuerzas.
Una hora de alegría es algo que le robamos al dolor y a la muerte, aunque el cielo nos recuerde pronto nuestro inevitable destino. Pero si convertimos esa hora en días, y en meses, veremos ese cielo desaparecer poco a poco.
Que me vienen con eso del arrepentimiento, si todos compartimos el mismo destino con pasaje marcado y en mano, solo que sin saber para cuando; que nos queda sino reclinar el asiento que nos haya tocado, disfrutar del viaje y llevarnos para la vuelta todo lo que podamos guardar en el bolso de la experiencia.
Gracias x tus palabras han sido una caricia para mi alma maltrecha. Irene
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